El efecto farmacológico de las distintas partes del endrino varía en función de la composición y la cantidad de sustancias biológicamente activas que contienen.
Los frutos del espino negro, independientemente de su forma (frescos, en forma de jalea, compotas, gelatina, tinturas, decocción o extracto), tienen un efecto astringente y se recomienda su uso en trastornos estomacales e intestinales, como la colitis ulcerosa, la disentería, la toxicidad alimentaria y la candidiasis.
El vino de espino negro se considera una bebida terapéutica para las enfermedades infecciosas intestinales.
El zumo fresco del fruto del endrino es bueno para la ictericia.
Los preparados a base de flores de espino regulan la motilidad intestinal, actúan como diuréticos, diaforéticos e hipotensores. Mejoran el metabolismo y están indicados para la gastritis, la colitis espástica, la atonía intestinal, la cistitis, los edemas, la litiasis renal, el reumatismo, los forúnculos y otras enfermedades cutáneas pustulosas, así como para la inflamación de las mucosas de la boca, la garganta y el esófago.
Las flores de endrino también se utilizan en homeopatía.
El té de hojas de endrino tiene un efecto laxante suave, aumenta la diuresis, mejora el metabolismo y se utiliza como expectorante. Se recomienda para el estreñimiento crónico, la nefrolitiasis, la cistitis, el adenoma de próstata y las erupciones cutáneas.Espino negro